per naixements sense violència / por nacimientos sin violencia/ for childbirth without violence
         per naixements sense violència / por nacimientos sin violencia/ for childbirth without violence    

Acompañamiento al Trabajo de Parto

Mi labor es la de ofrecer información clara y fidedigna para que cada madre/pareja/familia, tome una decisión responsable sobre el lugar que prefiere para el nacimiento de su hijo (NICE, 2014; Butchart et al, 2007)

 

Toda mujer debería obtener el soporte necesario independientemente del lugar donde desee dar a luz, puesto que el parto de desarrollará mejor allí donde ella se sienta más segura (Downe, 2007).

 

Muchas mujeres prefieren acudir al hospital para parir a sus hijos, por varias razones. Sin embargo esto no les impide, si así lo desean, de empezar el trabajo de parto en su propio entorno hasta que ellas mismas dejen de sentirse seguras, o hasta que el proceso esté ya muy avanzado.

 

La evidencia científica nos demuestra que la vivencia de la mujer en la fase latente del parto o pre-parto y el inicio del trabajo de parto, puede tener un gran impacto en la duración del trabajo del parto así como en la duración de la segunda fase del parto: el nacimiento del bebé (Baxter, 2007).



 

A menudo, tanto las mujeres como sus parejas, están mal informadas o poco preparadas para afrontar estos primeros estadios (Cheyne et al, 2007) ya que nuestra sociedad no está acostumbrada a ver mujeres de parto y existe la creencia que el dolor debe ser manejado en centros hospitalarios (Camann, 2002).

 

Muchas mujeres acuden al hospital demasiado temprano por varias razones: porque el dolor es menos soportable de lo que esperaban, por presión por parte de familiares amigos y pareja (Barnett et al, 2008), y porque sus vivencias difieren con lo leído, o escuchado en clases de preparación al parto y vivencias de familiares y amigos (Hundley y Ryan, 2004).

 

Cuando las mujeres no reciben un soporte adecuado durante el inicio del trabajo de parto, tienen más probabilidades de ir muy temprano al Centro hospitalario, lo cual incrementa las posibilidades de intervenciones médicas innecesarias (NICE, 2014; Bailit et al, 2005; Klein et al, 2003; Holmes et al, 2001). Muchas mujeres no son conscientes que presentarse demasiado temprano en el hospital puede significar que no sean admitidas y deban regresar a sus hogares (Barnett et al, 2008), con el consecuente cansancio y un incremento de los niveles de ansiedad que aumentan la percepción del dolor (Cheyne et al, 2007) por un descenso del nivel de oxitocina ante la presencia de catecolaminas y cortisol, que además puede dejar a las mujeres desmoralizadas, desalentadas y exhaustas (Carlsson et al, 2007). Esto, a su vez, significa que estas mujeres necesitan aún más un apoyo psicológico y físico (Simkin and Ancheta, 2000).

 

Es por ello que ofrezco este acompañamiento durante el inicio del trabajo de parto. Mis conocimientos de la fisiología del parto me permiten ofrecer a las madres y sus parejas el asesoramiento adecuado para cada situación, especialmente ante la presencia de dolor (Fox, 2007). La mujer es más capaz de relajarse cuando recibe el apoyo tranquilizador de una mujer con conocimientos y experiencia en el nacimiento, siendo más fácil para ella encontrar sus propias estrategias para hacer frente a cada situación (Cheyne et al, 2007). Toda mujer tiene más posibilidades de dar a luz de forma fisiológica si permanece más tiempo en su propio domicilio (NICE, 2014; Bailit et al, 2005; Klein et al, 2003; Holmes et al, 2001).

 



¿Qué ofrezco como profesional del parto?

 

  • visitas en la semana 10, 16, 25, 28, 34, 36, 38, 40, 41 y 42 (NICE, 2008)
  • estar de guardia 24 horas desde la semana 37 a la 42
  • soporte telefónico o físico si fuera irrescindible, en el pre-parto o fase latente.
  • estar en el domicilio con la madre una vez el trabajo de parto se haya iniciado
  • cuidar de la temperatura ambiental
  • procurar que no haya distracciones ni estímulos externos
  • promover niveles altos de oxitocina
  • eliminar/evitar elementos y situaciones que puedan provocar estrés, y por lo tanto altos niveles de adrenalina y cortisol en la madre y el bebé.
  • soporte físico y emocional
  • monitorizar el bienestar de la madre y el bebé
  • monitorizar el buen progreso del trabajo de parto
  • promover la hidratación y la nutrición de la madre
  • solamente si la madre lo requiere, ofrecer el uso de métodos analgésicos no invasivos como: el uso del agua en forma de bañera, piscina de partos o ducha, la movilización y el cambio de posiciones, masajes, el uso de la respiración analgésica, visualizaciones y aromaterapia.
  • acompañar a la madre en el traslado al hospital en el momento en que ella así lo desee o cuando clínicamente sea necesario para dar a luz en el hospital o por detección de alguna anomalía durante el proceso.
  • una vez en el hospital, el personal sanitario del centro se encargaran de todo el cuidado de la mujer y el bebé.
  • estar accesible telefónicamente mínimo durante 10 días después del parto, o hasta poder dar el alta definitiva.
  • visitar a la madre y al bebé a domicilio, los dias 1, 3, 5, 10 y 40 después del nacimiento