per naixements sense violència / por nacimientos sin violencia/ for childbirth without violence
         per naixements sense violència / por nacimientos sin violencia/ for childbirth without violence    

Nalgas y hormonas

 

Las influencias del entorno prenatal en la función endocrina, y por consiguiente en la función placentaria han sido probadas estudiando las respuestas maternas al estrés, provocando cambios cardiovasculares y endocrinos en la madre, e incrementando la cantidad de Adenocorticotropina, Catecolaminas y Glucocorticoides (hormonas del estrés) en sangre.

 

Kapoor et al (2006) sugieren que los niveles aumentados de Glucocorticoides puede provocar la producción placentaria de Hormona liberadora de Corticotropina, activando el eje Hipotalámico-Hipofisario-Adrenal, con un aumento de la producción de Catecolaminas, lo cual puede reducir el tamaño de la luz de los vasos placentarios con la consiguiente reducción de aporte sanguíneo al bebé intrauterino. Esto, a su vez, puede incrementar aún más la actividad del eje Hipotalámico-Hipofisario-Adrenal o poner el sistema nervioso simpático fetal en alerta. Todo ser humano bajo estrés responderá con el sistema nervioso simpático, incrementando la presión arterial y el pulso, la coagulación de la sangre, activando la supresión a la sensibilidad del dolor, redistribuyendo la sangre de los intestinos hacia los miembros y el cerebro (para protegerlo internamente) y liberando grasas como rápida fuente de energía (Lundberg, 2005) para “huir del peligro” como sugiere Üvnas-Moberg (2009)….o para esconderse.

 

Sabemos que a menudo los bebés intrauterinos excretan meconio, especialmente cuando vienen de nalgas, simplemente porque hay menos suministro sanguíneo hacia los intestinos, junto con una relajación del esfínter anal, como respuesta protectora del sistema nervioso simpático al estrés.

 

Üvnas-Moberg y Petersson (2006, 2005) enfatizan que la oxitocina aumenta y mejora nuestro comportamiento social, y por eso mismo recalcan cómo los seres humanos tendemos a aislarnos o a ser menos sociables cuando estamos bajo situaciones de estrés. ¿Está el bebé que se presenta de nalgas escondiéndose o siendo menos sociable por miedo de lo desconocido o por el peligro percibido fisiológicamente a través de las hormonas que cruzan la placenta? Ya sabemos que el bebé intrauterino puede ser muy interactivo y reactivo a voces familiares, música, tacto (Verny, 1982) ¿Porqué no debería ser interactivo y reactivo ante situaciones y sensaciones desagradables?

 

Ante el momento histórico que vivimos actualmente, cuidar solamente de la seguridad y satisfacción del las mujeres no es suficiente. Las mujeres no tienen mucho donde escoger. Pero observando la importancia de oxitocina (o su ausencia) en la salud y el comportamiento social, deberíamos preguntarnos sobre su importancia para la supervivencia de los seres humanos y nuestra sociedad, especialmente durante el nacimiento. Nos deberíamos preguntar lo que Odent (2010) nos ha preguntado ya muchas veces: “¿Podrá la civilización sobrevivir a la cesárea?”

 

Cualquier comadrona pude fácilmente afirmar que su trabajo consiste en cuidar de la madre y su bebé para garantizar su seguridad y satisfacción. El tratamiento que yo ofrezco a las mujeres (Sàrries Zgonc, 2011) proporciona ambas cosas. Por un lado brinda la posibilidad a los bebés intrauterinos de girarse sin ser forzados, solamente son estimulados a través de relajación y tonificación uterinas. Por otro lado, ayuda a las madres a recuperar la posibilidad de parir ellas mismas a sus hijos/-as.